Biografía

Una Pluma Libre por Rafael Castro Pereda.

En la historia del periodismo puertorriqueño, Salvador Tió Montes de Oca ocupa una página brillante. Su obra, como expresó Pedro Salinas, ‘está dentro de la mejor tradición del periodismo culto’ y sin duda, de la prosa hispanoamericana. En sus numerosos artículos pronto se descubre el apasionado intérprete de la sociedad puertorriqueña, con la cual se identifico hasta el tuétano de sus huesos. Nunca fue un intelectual de salón; gran parte de su vida dedicó a conversar con su pueblo y ello le permitió seguir los dictados de su conciencia.

Era su tono uno de fino humor e ironía; su estilo, de combate por lo que creía y amaba. Cultivó su lengua española con tanta pasión y rigor, que su conocimiento le valió usarla con una efectividad que lo mismo lograba adhesiones entusiastas como reacciones adversas, según las perspectivas. Tuvo, en ese sentido, la enorme satisfacción de ser un escritor al que su público nunca le fue indiferente.

La facilidad de Salvador Tió para señalar la contradicción, el absurdo, el entuerto, el disparate y arrancar hilaridad al lector, lo acompaño a lo largo de su vida. Tuvo la dedicación seria y no siempre grata del orfebre de la lengua. Formó parte de la comunidad universitaria en la lectura, en el estudio, en la tarea de educar. Miembro correspondiente de la Real Academia Española de la Lengua, presidió por muchos años la de Puerto Rico. Quiso estimular a tantos escritores y elevar el nivel de lectura en nuestra sociedad con su labor de cinco años al frente de la Editorial de la Universidad de Puerto Rico.

Sus trabajos fueron premiados y reconocidos dentro y fuera de su país. Entre ellos destacan: ‘Teoría del Espanglish’, Fracatán de Tirabuzones, y su recopilación A fuego lento: Cien columnas de humor y una cornisa. Bajo el título genérico Desde el tuétano, escribió cientos de páginas de carácter político sociológico en las que discutió los asuntos más acuciantes de Puerto Rico, y en las que destaca su ideario autonomista. Y acaba de publicarse Lengua mayor, Ensayos sobre el español de aquí y de allá, en el que analiza la lengua a través de la cultura de un pueblo.

De su biografía cabe resaltar su preparatoria en Derecho en la Universidad de Columbia, en Nueva York, estudio que continuó en la Universidad de Madrid. Interrumpidos por la Guerra Civil Española de 1936, Tió regresa a Puerto Rico donde empuña el arado antes que la pluma. De la agricultura pasa al servicio público como director del Centro de Intercambio Universitario, y más tarde como director de información de Fomento Económico. Será, sin embrago, el periodismo su más firme vocación. Funda, con algunos amigos, la Revista Isla y el periódico Mundo Libre. Colabora en el diario de Puerto Rico, El Universal, y el Imparcial. El Nuevo Día y El Mundo lo destacan como columnista.

De sus años en España vale la pena recordar que en el ateneo de Madrid participó en tertulias frecuentadas por figuras como Unamuno, Valle-Inclán, Alberti, Neruda y García Lorca. Cada gran periódico español que se leía en aquellos tiempos de la España republicana, contaba colaboraciones de Ortega, Unamuno, Pío Baroja, Maeztu, Azorín, Pérez de Ayala, Marañón, Gómez de la Serna o Eugenio d’Ors entre otros. De esa experiencia de su juventud se derivo acaso su recia adhesión a las mejor tradiciones y valores del mundo hispánico, cuya lengua y cultura defendió como grandes bienes universales.

Esa pasión iberoamericana no amainó su particular amor por su patria, que contempló como una expresión singular del mundo hispánico. Fue Puerto Rico su desvelo de hombre de bien, su dolorido sentir de patriota, su esperanza ilusionada; Dulcinea  por la que, pluma en ristre, se lanzaba el ruedo sin intimidarse por los molinos. “Nuestras palabras y nuestras ideas – escribió – tienen que surgir de nuestras realidades como surge nuestra sangre, desde el tuétano.”

 


Algo mas sobre el autor

Salvador Tió sangermeño de corazón y puertorriqueño de vocación porque como el mismo decía “ no hay nada para conocer a fondo, y para sentir con hondura el espíritu de la propia tierra, como la vida de un pueblo pequeño, donde la Plaza ocupa el lugar del ágora griega, el lugar de reunión, del dialogo que identifica al hombre con su cultura que es como decir raíz”

Don Salvador Tió, padre, se retiró temprano por razones de salud y desde los diez años, Salvador Tió, el hijo, tuvo mas viajes que escuelas. Un año en Ponce, dos en Nueva York, un año en Madrid donde asistió al Instituto Escuela y luego se ubica la familia en San Juan donde termina tres años su educación secundaria en la Central High donde dirige con éxito, la huelga estudiantil en protesta por la negativa de permitir celebrar el 19 de noviembre , día del descubrimiento de Puerto Rico, como día feriado.

De ahí, a la Universidad de Colombia donde hace su preparatoria en Derecho. Muere don Salvador en Nueva York y la familia se traslada a España. Donde sigue estudios de Derecho en la Universidad de Madrid, estudios que trunca la Guerra Civil, y la nueva situación lo obliga a abandonar los estudios por el arado. Y por un tiempo se dedica a la agricultura de caña y de ganado, pero no abandonó su íntima vocación: la pluma.

La España de la República fue fermento importante en la vida de nuestro escritor. En el Ateneo de Madrid participó en tertulias en las que con frecuencia asistían figuras tan dispares como Unamuno y Valle Inclán, Rafael Alberty, Pablo Neruda, Federico García Lorca, el mejicano Andrés Iduarte e infinidad de tipos interesantes de la nueva generación, a muchos de los cuales se los tragó la guerra civil o se disolvieron en el exilio.

Luego se fue a la industria privada y fue Vicepresidente y codueño de Vigue Films . Al retirarse en 1973 fue reclutado para dirigir la Editorial Universitaria a la que levanto verticalmente : en cinco años publico y vendió tantos libros como en los 21 años anteriores.

Pero entre quehacer y quehacer la pluma no descanso mucho tiempo . Fundo con otros amigos la Revista Isla, contribuyó a fundar “ Mundo Libre” escribía esporádicamente en El Mundo, El Imparcial, El Universal, pero sobretodo en el Diario de Puerto Rico. Obtiene el primer Premio de Periodismo por su columna “ Teoría del Espanglish” .Tió acuño la palabra y hasta le invento una gramática loca con el propósito “ de acabar con el bilingüismo a nombre del bilingüismo”. Poco años mas tarde en 1952 obtiene el primer premio del Instituto de Literatura por su libro A fuego lento- cien columnas de humor y una cornisa. En 1978 vuelve a obtener el Premio de Literatura por su libro Fracatán de tirabuzones, y el tirabuzón es el nombre que le pone a esos retorcimientos del idioma inspirados en las greguerías de Gómez de la Serna.

Recordaba con fruición Salvador Tió la Universidad Internacional de Verano en Santander que reunía los mejores cerebros de España y grandes figuras del pensamiento europeo. Y allí asistió a conferencias y tertulias con Pedro Salinas , Fernando de los Ríos, Recasens Sitges, Salvador de Madariaga, Miguel de Unamuno, Ortega y Gasset, Garcia Lorca y otros nombres ilustres.

Tuvo también estrecha amistad con Gabriela Mistral a la que acompaño como secretario ad- honorem a un viaje a Gibraltar, a Algeciras, cuna de su abuelo materno Enrique Montes de Oca., y a Tanger en el Norte de Africa. Rico era el anecdotario de ese viaje junto a personalidad literaria de la máxima calidad de Gabriela, primer premio Nobel de Hispano América.

Pero sobre todo, los años de efervescencia política y cultural de la República Española espolearon la vocación del escritor. Entonces cada gran periódico contaba con varias de las grandes plumas españolas: Unamuno, Ortega, Gabriela, Luis de Zuleta, Pió Baroja, Benavente, Ramiro de Maeztu, Pérez de Ayala, Azorín , Eugenio Montes, Eugenio de Ors, Marañon, Fernández Flores, Ramón Gomez de la Cerna. Y de esa prensa s nutrió Salvador Tió, viendo como se trataban desde todos los ángulos del espectro político con los mas contrapuestos estilos los grandes problemas nacionales., en ese gran momento del renacer de España, que desgracidamente desemboco en dictadura.

Luego de su muerte en 1989, su actividad creadora se acrecienta,. Su hija la poeta Elsa Tió ha editado 7 libros póstumos . Seis de ello inéditos que incluyen géneros tan diversos como poesía, humor, cuentos, ensayo y periodismo.

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